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A veces no estás cansada porque hayas hecho demasiado, Reader. A veces estás cansada porque llevas demasiado tiempo haciendo poco de lo que realmente te enciende por dentro. No “poco” en cantidad. Poco en esencia. Puedes estar cumpliendo con todas tus tareas: preparando comidas, contestando mensajes, trabajando, cuidando a los demás, pagando facturas, resolviendo lo urgente. Y aun así sentir ese peso raro en el pecho. Ese run-run interno. Como si una parte de ti te estuviera dando golpecitos en el hombro, diciendo: “Estás logrando cosas… pero te falta algo.” No es drama. No es ingratitud. No es que tu vida esté mal. Es que quizá hay una parte de ti que lleva demasiado tiempo escondida. Tu luz interior no siempre se esconde por miedo al fracaso. A veces se esconde por miedo a molestar. Por miedo a que te critiquen. Por miedo a que alguien piense: “¿Y esta quién se cree?” Por miedo a tener que sostener una versión más visible, más clara, más honesta de ti misma. Entonces te adaptas. Bajas el volumen. Dices “ya lo haré cuando tenga más tiempo”. Te convences de que no es tan importante. Pero el cuerpo escucha. Y a veces ese silencio forzado se convierte en ansiedad, en hambre emocional, en agotamiento, en irritabilidad, en esa sensación de estar viviendo con el freno de mano puesto. No porque estés rota. Sino porque hay energía en ti que quiere circular. Una idea. Y cuando eso se queda dentro demasiado tiempo, empieza a doler. Por eso que el vídeo de ayer en YouTube (algo polémico) habla de "Qué es lo que realmente te está enfermando" (de maneras que ningún producto te va a aliviar). Esta semana he estado pensando mucho en esto: en cómo esconder tu luz también enferma. No siempre de forma literal o inmediata, pero sí en esa forma silenciosa en la que una se apaga por dentro. Es importante y veo a demasiadas personas con este problema. Por eso estoy preparando un reto durante el mes de julio sobre cómo liberar tu energía mediante la visibilidad - atreviéndote a mostrarte. No para que te conviertas en alguien más. Sino para que dejes de esconder tanto de lo que ya eres. 👉🏼 La lista de espera ya está abierta (y tienes un regalito para ayudarte a ponerte en marcha con esto desde ya). Quizá tu siguiente paso no sea hacer más. Quizá sea dejar de esconder lo que ya está queriendo salir. Con cariño, Recuerda: todo es energía, qué vibración estás transmitiendo en este momento?
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Tres veces por semana te escribo sobre cómo estamos construyendo nuestra realidad a cada momento — con la energía que ponemos, las decisiones que tomamos y los sistemas que creamos o ignoramos. El emprendimiento aparece mucho en estas cartas, porque tener fuentes de ingresos independientes es una de las herramientas más poderosas para diseñar tu vida con libertad de tiempo y geográfica. Pero no es el único tema. Llevo 26+ años emprendiendo online, 18 años viviendo del multinivel, con alumnos y clientes en 40+ países, actualmente desde un pequeño pueblo rural en España. Todo es energía. Y estas cartas son mi forma de compartir la inspiración que me va llegando.
Lo que pasó y lo que hice Me uní a LinkedIn en 2017. Nunca fue un canal principal pero por temporadas le puse energía y tiempo. Tenía un perfil muy completo con mis credenciales y experiencia. Publiqué artículos largos y cortos. Tú tienes cuenta en LinkedIn, Reader? El año pasado mandaron una notificación que si quería uno mantener la cuenta activa, debería subir una foto de su documento de identidad a su nuevo servicio de identificación, para garantizar la seguridad de la cuenta. También...
Allá por 2002, una amiga de mi madre me comentó en una conversación "Tú sabes que eres índigo, verdad?". Pues no, yo no conocía la expresión siquiera. Te suena, Reader? Los "niños índigo" típicamente nacieron desde 1980 (aunque hay ejemplos mucho más antiguos, sin ir más lejos mi madre que nació en 1944). Son (somos) almas antiguas en cuerpos jóvenes. No respondemos bien a la autoridad impuesta sin explicaciones. Típicamente hemos tenido amigos más mayores que nuestra edad cronológica y le...
Hoy tenía planificado un día super productivo, Reader. De esos eficientes. Organizada, enfocada, profesional. Pero sobre las 12 del mediodía empecé a "procrastinar". A hacer toda clase de cositas para mantenerme ocupada - ninguna de las cuales era realmente importante para hacer hoy. A las seis de la tarde tomo consciencia. Tengo calor. Y cero inspiración. 29 grados en mi oficina. Mis genes suecos protestan, se han puesto en huelga. Opto por tomar medidas. Me voy a dar una ducha. Luego...